Una mujer de esencias

Eva siempre ha mirado con la intensidad de quien quiere mostrarte el camino. Es de esas personas que te alegras de encontrar si andas perdida, si necesitas que alguien te indique el camino o simplemente te diga dónde estás. Siempre ha mirado así.

Nos conocimos hace 18 años en la esfera política y casi desde entonces, además de compañeras, somos amigas. Fue en el 99, antes de celebrarse las Elecciones Autonómicas, cuando coincidí por primera vez con aquella compañera a la que muchos conocían por ser la "hija de Cándido el de Valverde". A primera vista me pareció introvertida; poco tiempo después supe que observar y escuchar era su forma de adentrarse en territorios inexplorados.

Se podía entonces ver en su mirada el poder impetuoso de una mujer unida al partido mediante un indestructible cordón umbilical: su historia familiar. Una historia paralela a la de muchas personas que aún sienten al mismo tiempo dolor, orgullo y fortaleza de ánimo cuando piensan lo que significa el PSOE en la historia de Extremadura y de España. Una historia que explica perfectamente la profundidad de las raíces del socialismo que encarna y que Eva ha transformado en convicción, motivación y compromiso.

Desde el Val de Xálima con su fala llegó Eva al PSOE de Extremadura para honrar a su tío abuelo Cándido Pérez asesinado en Piornal en 1936 siendo su Alcalde. A su abuelo Severo Pérez, que sufrió la cárcel y fue también asesinado diez años más tarde, igual que su tío Justo Vega. A su bisabuelo Eleuterio Vega, padre de su abuela Pastora, desaparecido en 1936. Y a la misma Pastora, que por ser viuda y esposa de republicanos, dio con sus huesos en la cárcel de Navalmoral, por si no había ya sufrido bastante.

Casi sin darnos cuenta, con apenas 30 años, coincidíamos en un Consejo de Gobierno en la que Juan Carlos Rodríguez Ibarra demostraba que ser mujer y joven, más allá del discurso recurrente, formaba parte de los hechos.

Poco a poco, aquella chica reservada fue convirtiéndose en una amiga divertida, en una aliada en política y en una extraordinaria compañera en las tareas institucionales y fuera de ellas.Nunca me ha dejado sola.

Eva es una mujer con talento y formación, que personifica claramente la Extremadura a la que tanto aspiraron las generaciones que nos precedieron. Es una mujer culta, sincera, llena de energía, curiosa por naturaleza y dispuesta siempre a comprender, aprender y a aportar soluciones. Sin duda, desprende la fuerza de las personas que practican la política con coherencia, empatía, pasión, razón y firmeza.

Su propósito de liderar el PSOE de Extremadura le honra dando el paso a un nuevo tiempo en el que la mujer sea la verdaderamente protagonista de este complejo camino de futuro. Pero ella aprendió de su padre que la valentía y la ilusión guían la acción cuando queremos conseguir aquello en lo que creemos con fuerza, y que es posible esquivar los obstáculos que lo dificultan si la convicción y la determinación actúan como motor.

Y sí, exacto, mi amiga Eva es una mujer extraordinaria, se lo aseguro.